SHERLOCK HOLMES: EL SIGNO DE LOS CUATRO

ARTHUR CONAN DOYLE

VALDEMAR, 2001

El 30 de agosto de 1889 el editor de la revista estadounidense Lippincott’s Magazine, Joseph Marshall Stoddart, invitó a cenar a Conan Doyle en el lujoso hotel londinense Langham en compañía de Oscar Wilde. Durante la velada, Stoddart propuso a Doyle escribir un relato para su revista que no excediera las cuarenta mil palabras y por el que le pagarían cien libras. Ambos autores se comprometieron a escribir sendas novelas para la revista americana. Wilde escribiría El retrato de Dorian Gray, y Doyle El signo de los cuatro, en donde Holmes hacía su segunda aparición.

En esta segunda entrega, a diferencia de la primera, Estudio en Escarlata, la acción y las investigaciones tienen lugar íntegramente en Londres -la señorita Mary Morstan, años después de la misteriosa desaparición de su padre, oficial de infantería en Bombay, recibe anónimamente cada año una gran perla por correo, hasta que un día le llega una misiva con una cita a ciegas y decide acudir a Sherlock Holmes- e incluye una trepidante persecución fluvial a través del Támesis.

En El signo de los cuatro Doyle sigue a rajatabla las leyes esenciales del género fijadas por Poe, que, según Borges, implican un «crimen enigmático y, a primera vista, insoluble», un «investigador sedentario que lo descifra por medio de la imaginación y de la lógica», y un «amigo impersonal y un tanto borroso del investigador» que lo cuenta todo.

Recomendado por Sofía Moreno:

» Este libro llegó a mis manos porque me lo compró mi madre. Trata de dos amigos (Sherlock Holmes y el doctor Watson) que tienen que investigar otro asesinato, el asesinato del hijo del hombre que murió al ver una sombra sentada en el alféizar de su ventana, también tienen que encontrar un tesoro… El hijo lo hallaron muerto, en su sillón de su habitación, con la ventana y la puerta cerradas desde dentro, el cadáver no tiene signos de violencia, pero tiene una extraña aguja clavada y tiene una mueca escalofriante, en donde murió el padre se encontraron un papel en el que ponía \»EL SIGNO DE LOS CUATRO\», en la habitación del hijo pasaba igual. El momento clave del relato se da cuando Tonga dispara a Watson, Sherlock y a los policías una de esas extrañas agujas asesinas. Me quedo sobre todo con Watson, que en esta novela se enamora. Le doy un 10/10.»

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